Murió El Caballero Gaucho, emblema de la música en Risaralda PDF Imprimir E-mail

Luis Ángel Ramírez Saldarriaga, más conocido como El Caballero Gaucho, murió a sus 96 años de edad

Pereira, 10 de Agosto (RAM) Falleció en Pereira a sus 96 años de edad, luego de estar por varios días en delicado estado de salud debido a problemas cardiacos.

el caballero gaucho

"El Caballero Gaucho" con su familia en la Virginia, Risaralda (Portal Empresarial)

Con su muerte, el mundo de la música popular está de luto.

Según información de medios locales, falleció a causa de un paro respiratorio a las 10 de la noche en una clínica de la capital risaraldense.

Luis Ángel Ramírez Saldarriaga, quien llevó como nombre artístico el 'Caballero Gaucho', nació en 1917 en Risaralda, departamento que de generación en generación mantuvo vivos sus tangos y guasca.

De igual forma es referente en Antioquia y el Eje Cafetero. Entre sus cientos de composiciones, se destacan 'Viejo Farol', 'Alma de Mujer' o 'Al final del camino'.
Vivió en La Virginia (Risaralda), donde recientemente se celebró el día del sentimiento Gaucho en honor a él.

Luis Ramírez Saldarriaga


Luis Ramírez Saldarriaga, conocido como El Caballero Gaucho, nació en la ciudad de Pereira el 10 de junio de 1917, pero sus años juveniles los vivió en Ansermanuevo.
Otros cantantes de música popular igualmente famosos como Luis Alberto Posada y Darío Gómez lo consideran el abuelo o patriarca de la música popular.

Don Luis cuenta ya con más de 55 años de vida artística. Entre sus canciones más conocidas están: Viejo juguete, Viejo farol, Alma de mujer, Regalo divino, Perdón por amor. Cuenta en su haber con casi 1.000 canciones grabadas.

Actualmente vive en el municipio de La Virginia (Risaralda) junto a su esposa Esperanza, su hija y su nieta; y a sus 96 años cumplidos, disfruta de su retiro.

Su padre Pedro Anto­nio y su madre Carmen Emilia, cantaban y hacían un dueto pareci­do al de Margarita Cueto y Juan Arvizu; o sea que lo del canto a Luis Ángel le vino por herencia.

Cuando por primera vez se presentó a un programa de aficio­nados en la emisora de Armenia Pregones del Quindío, lo botaron a la calle y le recomendaron que cogiera café.
caballero gaucho
En ese tiempo Luis Ángel había conseguido un destartalado tiple y con un método práctico de enseñanza se fue guiando y aprendió sin que nadie le enseñara; fue tan persistente este hombre que volvió a esa emiso­ra, pero esta vez sí ganó el primer puesto y como premio recibió dos camisas, jabones y un pantalón. Su padre le enseñó la ebanistería; así que cuando su familia se trasladó a Pereira éste fue el oficio que desempeñó. Con su her­mano José Ramírez y su primo Luis Bernardo Saldarriaga (poste­riormente excelente compositor y segunda voz del dueto Los Pamperos) conformó el trío Los Trovadores Andinos, que actua­ron en La Voz de Pereira durante varios meses. Cuando Luis Án­gel cantó allí un tango como solista, inmediatamente le firmaron un contrato por cuatro años; el día del debut el dueño de la emisora le dijo:

-Hoy canta usted a las nueve de la noche. -Pero señor, yo he visto que en los carteles dice que a esa hora canta alguien a quien llaman El Caballero Gaucho, -Es que desde ahora hemos decidido, que usted se llamará El Caballero Gaucho. Posteriormente fue llamado por Codiscos donde grabó el tango Cuando te conocí; luego pasó a Discos Fuentes en 1958 y allí impuso éxitos nacionales como Al final del camino, Siem­pre solo, Para ti madre, Regalo divino, Te llegó la mala, Goteras, Del mismo lodo, Perdón por tu amor, Dolor gau­cho, Misiva amarga, Pasión sin nombre, Veneno mortal, Cuando todo te falte, El vals de la ilusión, Viejo farol, Amores de arrabal, Alma de mujer, Viejo juguete, Lejos del tambo, Cuando llora un hombre, Gotas amargas, Cobarde corazón, Junto a tí, Flor de boutevard y muchos, pero muchos otros.

Luis Ángel le comentó al antropólogo y escritor Carlos Humberto Hiera que ha sido exclusivo de Discos Fuentes durante treinta y dos años y que a lo largo de sus más de cincuenta años de vida artística ha grabado unas ochocientas canciones, siendo cien­to ochenta de su propia inspiración. Es considerado uno de los máximos intérpretes de la música pampera con estilo guasca. El Caballero Gaucho le comentó al investigador Juan David Arias lo siguiente: "El tango Viejo juguete lo compuse en Medellín en la ave­nida Abejorral con San Marcos; eso fue en el año 1956, me subí a la terraza del hotel donde me hospedaba para despejarme un poquito y vi ahí al frente, en la terraza del otro lado de la calle, a dos niñitos muy bien vestí di tos que jugaban y se veía que eran de familia bien acomodada; de pronto a uno de esos niños como que no le gustó su juguete y lo tiró a la calle; yo seguí el juguetico con la mirada hasta que cayó a la avenida Abejorral. En ese instante un niño de apariencia pobre que iba tomado de la mano de su mamá, se lanzó a la calle en pos del juguetico que había caído, pero desgraciadamente en ese instante pasó un bus que inmediatamente terminó con su vida. Después de ver esta trage­dia solo me demoré veinte minutos para hacer el tango. Cierto día estaba yo con unos amigos, era un matrimonio jo­ven al que yo estimo bastante; después del almuerzo él y yo nos despedimos de la esposa, pero cuando él se le acercó a darle un beso ella le voltio la mejilla. En el camino mi amigo me dijo: -¿Te diste cuenta del detalle de aquella? -Y yo le contesté: -No le haga caso, ya que ahora dan besos por costumbre. De ahí salió mí can­ción Besos por costumbre. Si la canción no rima, yo creo que no hay nada. Para uno componer Viejo farol y todas esas canciones que yo he com­puesto, se necesita haber aprendido mucha poesía y mucha métri­ca: yo aprendí bastante leyendo a Julio Florez y Porfirio Barba Jacob. ….. Yo no quería llamarme E! Caballero Gaucho pero así me pusieron; incluso, en cierta ocasión me llamó el doctor Ramírez Johns para que grabara en Discos Silver, pero yo le puse como condición que me quitara el mote de Caballero Gaucho, que yo no era gaucho sino colombiano, que yo había nacido en Pereira. que me gustaba el folclor nuestro y que no era argentino; pero él me contestó: -Vea hombre, todas las cartas que usted ve en estos costales, son cartas para El Caballero Gaucho; de manera que si no es del Caballero Gaucho, yo no le puedo grabar.

Eso de Caballero Gaucho fue un mote que me puso el maestro Luis Carlos González, el compositor de La ruana, que era muy amigo de Mario Arango Mejía, mí patrocinador; resulta que un día en la emisora de este señor, mi primo Bernardo Saldarriaga me propuso que cantara un tango y yo interpreté Cancionero. Entonces don Mario preguntó: -¿Quién cantó eso? -Lo canté yo don Mario-. Recibimos muchas cartas en las que me felicitaban y donde manifestaban que querían volverme a escuchar; pero para esa nueva presentación se requería un nombre ya que Luis Ramírez no quería decir nada. Propusieron algo así como Luis de la Rosa, Luis de la Roca, Luis de la Fuente, hasta que Luis Carlos González dijo: -Con esa voz, póngalo El Caballero Gaucho; y así me quedé hasta el día de hoy, que no sé si Luis Ramírez arrastra al Caballero Gaucho o El Caballero Gaucho arrastra a Luis Ramírez.

He ganado dos discos de platino, tres de oro y un Óscar de oro que me lo dieron en New York en un mano a mano con Los Niches y Los Visconti en tres días de concierto, pero el público me lo dio a mí.

Aunque no es antioqueño lo traigo a este libro, porque El Caballero Gaucho ha significado para nuestro pueblo campesino, lo mismo que Carlos Gardel para el pueblo argentino; Luis Ángel Ramírez es el cantor de tangos criollos y guascas por excelencia y es de los grandes ídolos de nuestro hombre trabajador y mon­tañero.


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